martes, 28 de mayo de 2013

CUPCAKES BASKET

Buenos días, zzzzzzzzzzzzz, qué sueño, zzzzzzzzzzzzzzzzzz...
Hoy voy a explicar la receta para hacer unos cupcakes decorados con fondant. Los hice improvisadamente para dos niñas que juegan a basquet y cumplían diez años. Es muy fácil, y no se necesita mucha cosa. Vamos con los ingredientes para los cups, aunque no sé si llamarlos mejor magdalenas, porque no llevan la receta básica de los cupcakes, si no más bien la de la magdalena de toda la vida.
  • 3 huevos
  • 300 gr harina de repostería
  • 200 gr azúcar blanco
  • 250 ml aceite de oliva
  • 125 ml leche
  • 1 sobre de levadura (yo no lo pongo entero porque no quiero que suba mucho)
  • Ralladura de un limón
Precalentamos el horno a 175-180 grados.
Preparamos las cápsulas de papel en los moldes para magdalenas.
Como habréis visto, no lleva esencia, aunque se puede poner, de limón, por ejemplo, le iría muy bien.
Batimos los huevos con el azúcar y añadimos la leche, el aceite y la harina tamizada con la levadura y la ralladura de limón. Mezclar hasta que quede homogéneo y verter en los moldes hasta la mitad o un pelín más. Para eso yo utilizo la cuchara de los helados y así no me quedo corta ni me paso. Si queréis hacer algunas de chocolate porque os ha sobrado mucha masa, podéis hacerlo añadiendo un par de cucharadas de cacao en polvo y mezclando bien.
Metemos en el horno durante 15 minutos a 180 grados.
Mientras podemos ir preparando el fondant.
Ingredientes para la cobertura:
  • Fondant negro
  • Fondant blanco
  • Tinte en gel azul
  • Tinte en gel amarillo
  • Tinte en gel rojo
  • Azúcar glass
  • Cortadores de formas, círculos, estrellas...
  • Rotulador de tinta comestible
  • Nutella, dulce de leche, leche condensada, lo que sea para hacer de "pegamento"
Bueno, ahora toca amasar el fondant negro que será la base de la cobertura. Añadimos un poco de azúcar glass para que no se nos enganche y con un rodillo estiramos la masa. Cuando tenga un grosor de unos 5 mm ya podemos cortar los círculos para tapar las partes superiores de las magdalenas. Medir antes para que no nos pasemos ni nos quedemos cortos. Cuando tengamos tantos círculos negros como magdalenas queramos cubrir, ponemos un poco de nutella o dulce de leche en la parte superior de cada una y a continuación, tapamos con el círculo de fondant negro. Ahora vamos a teñir el fondant blanco de naranja mezclando un poquito de amarillo y un poquito de rojo. Esto es más fácil si compramos el fondant naranja directamente, pero a mí me gusta mezclar colores. Teñimos con un palillo y amasamos añadiendo azúcar glass cuando sea necesario. Cuando obtengamos el deseado cogemos otro cortador más pequeñito y redondo y hacemos tantos como magdalenas. Ahora toca dibujar las rayas de la pelota. Yo saqué una foto de internet que me sirvió de modelo.






Y ahora depende de vuestro pulso, el mío es igual que el de un flan de gelatina, pero hice lo que pude. Y ahora pegamos nuestras pelotas en la base negra poniendo un pelín de agua con la ayuda de un pincel en el reverso de cada pelotita. Ese será nuestro pegamento. Cuando lo tengamos (más o menos), vamos a por las estrellas. Cogemos un trozo de fondant blanco y lo teñimos con un poco de azul según la intensidad deseada. Cortamos con el cortapastas con forma de estrella y dibujamos el número que queramos con el rotulador de tinta comestible, en este caso, un 10. Pegamos a la base negra siguiendo el procedimiento anterior ¡y listo! Ya lo tenemos. La receta es muy fácil, sólo necesitáis encontrar estos ingredientes, pero hoy en día los venden en muchos sitios, hasta en el Party Fiesta.

Espero que os haya gustado, espero vuestras preguntas y/u opiniones.
¡Hasta la próxima!




domingo, 19 de mayo de 2013

CUPCAKES DE FRESA Y CHOCOLATE


¡Hola! ¿Cómo va el domingo?
Mañana fiesta para algunos, ¿no?
La semana pasada me pasé por la tienda de CUPCAKES A DIARIO http://www.cupcakesadiario.com/ que está en mi pueblo y compré algunas cosillas que me hacían falta como boquillas, cortapastas y mangas pasteleras.

¡Bien! me dije, ya puedo ponerme manos a la obra y empezar a hornear cupcakes, mis favoritos. No es que no me gusten los pasteles, pero prefiero los cups porque son más pequeñitos, más manejables y muy monos.
Antes de nada, quiero deciros que yo soy una principiante y que todo lo que os explico son recetas facilitas y que si yo puedo vosotras podéis, yes, we can!
Para hacerlos elegí una receta de Hanna Miles de su libro 365 recetas para pasteles y galletas, pero la adapté a mi gusto (para variar), porque la original se llama pastelitos de gominolas y yo de gominolas no puse ni una, porque para eso ya hago los pasteles de chuches y quería cambiar de registro.
Vamos con los ingredientes para los cupcakes:
  • 225 gr mantequilla reblandecida sin sal
  • 225gr azúcar blanco
  • 4 huevos grandes batidos
  • 225 gr harina
  • 1 cucharada y media de levadura Royal
  • 3 cucharadas de confitura de fresa
  • 1 cucharada de extracto de vainilla 
Precalentamos el horno a 180 grados durante diez minutos. Digo esto porque a veces precalentamos el horno y nos ponemos  a buscar los ingredientes, luego nos falta alguno, bajamos a la tienda de la esquina, el horno se va recalentando, subimos y nos cruzamos con la vecina, el horno echa humo y luego el bizcocho se quema y no sabemos por qué...En fin, que con diez minutos ya está bien y es mejor programarnos y organizarnos para que no ocurra ningún imprevisto.
Preparamos los moldes y metemos las cápsulas dentro (a mí me salieron 19 unidades).
Cuando lo tengamos TODO preparado cogemos un cuenco y batimos la mantequilla con el azúcar, es súper importante que la mantequilla esté tipo pomada porque sino quedan grumos y la cosa no saldrá bien, prohibido el micro, ya sabéis que hay que dejarla a temperatura ambiente un rato antes. Añadimos los huevos uno a uno y seguimos batiendo (con la batidora eléctrica o con la batidora de varillas y vuestro brazo en acción, ya sabéis). Agregamos la harina tamizada con la levadura, el extracto de vainilla y la confitura (bueno, yo puse mermelada pura y dura, ya me vale) y mezclamos bien hasta que quede una masa homogénea.
Vale, esta es la receta de Hanna, pero en la mía no había mantequilla porque para la cobertura iba a hacer una buttercream y ya era demasiado, así que la sustituí por 200 ml de aceite de oliva y quedó perfecto.
Rellenamos las cápsulas con la mezcla (yo utilizo la cuchara de los helados, una cucharada para cada cápsula, para no rellenar demasiado) sin que ésta sobrepase la mitad o máximo tres cuartos de la cápsula porque si no nos subirá demasiado la masa y no nos interesa.
En algunas me pasé un poco, ¡ups!

Metemos en el horno a 175-180 grados y esperamos 15-20 minutos.

 En la receta original se explicaba que para la cobertura mezcláramos azúcar glass con 3 ó 4 cucharadas de agua y lo extendiéramos por encima de los pastelitos y luego decoráramos con gominolas. Pues yo no lo hice.
Mientras se hornean los cups, podemos preparar nuestra buttercream.
Para ello necesitamos (medidas orientativas):
  • 225 gr de mantequilla blanda
  • 500 gr de azúcar glass
  • 2-3 cucharadas de leche (opcional)
  • 1 cucharada de esencia de vainilla
  • Sprinkles para decorar (lacasitos, fideos, perlitas, etc...)
Batimos la mantequilla con el azúcar glass tamizado y si queda muy seco añadimos la leche, si no, no hace falta. Añadimos la esencia y seguimos batiendo hasta obtener una mezcla cremosa.
Como a mí me gusta mucho el chocolate y me salió mucha buttercream, agregué dos cucharadas de cacao en polvo a una parte de la mezcla para hacer cups de dos colores. Lo mismo hice con la masa de los bizcochitos, que algunos los hice de choco añadiendo cacao a la mezcla. Pero no quiero liaros, aunque de todas formas eso sale buenísimo y es fácil de hacer.
 Rica masa chocolateada lista para hornear
Una vez horneados nuestros cupcakes, los dejamos enfriar en la rejilla y mientras cogemos una manga pastelera, metemos la boquilla 1M de Wilton y cortamos justo para que nos salga la punta y un poco más, en la foto lo veréis mejor. Yo para que no se me escapara la mezcla remetí un poquito de plástico de la manga dentro de la boquilla (ver foto, plis, porque es difícil de explicar), cogí un vaso de sidra (sin sidra, claro está) y metí la manga dentro sacando los bordes hacia fuera, o sea, plegados hacia la parte de fuera del vaso (uf, estoy sudando), menos mal que he hecho fotos... Con una espátula, vamos metiendo la buttercream dentro de la manga y retorcemos la parte de arriba (la que está vacía, se entiende) y la agarramos con la mano y presionamos suavemente pero sin dejar de apretar.
 Los de la derecha han subido demasiado, no problem aquí se come todo...
 
 Cubrimos los cups, esta vez desde el centro hacia fuera en el sentido de las agujas del reloj (vale, yo lo hago al revés, no sé por qué, quizás tiene algo que ver el hecho de ser ambidiestra, no lo sé) formando una especie de espiral. Que sí, ¡¡¡que queda muy chulo!!! Cuando se termine la butter, volvéis a rellenar, y cuando se me estaba acabando la de color amarillo se me ocurrió la "genial" idea de meter la butter chocolateada dentro de la misma manga con los restos de la amarilla. A veces hay que hacer experimentos, si sale mal pues no lo volveremos a hacer, pero tampoco era tan arriesgado, como mucho quedaría un color raro...La cuestión es que no, que el efecto fue chuli, y fui cubriendo los cups hasta que de la manga salía la butter de choco y al final quedaron bastante bien y eso que la manga pastelera y yo no nos llevamos demasiado bien. Hay gente que antes de cubrir da una capa de buttercream con un cuchillo de punta redonda al cup para que quede más bonito, pero yo no lo hice, quizás la próxima vez. ¿Estarán buenos? me preguntaba, bueno, voy a probarlos a ver qué tal, porque después de tanto modificar la receta de la "pobre" Hanna ya no sabía cómo saldría...Pues no, no estaban buenos, ¡estaban alucinantes! Tiernos, jugosos, ricos, la butter bastante decente (¡gracias, bíceps!), en fin, que estoy muy happy y ahora he rebautizado la receta como Cupcakes de fresa y chocolate por hacer un mix de todos los cambios que hice. Ah, pues no, no tenían sabor a fresa...
Si os ha gustado la receta probarla, intentarlo, hacerlo, experimentar, ¡vale la pena!
 Fotico del mordisco, ¡ñam!
Bueno, esto ha sido todo por hoy, prometo seguir investigando para mejorar día a día, aunque equivocarse ¡también tiene su gracia!

 ¡Hasta la próxima!

lunes, 13 de mayo de 2013

PASTEL DE CHUCHES BARCO PIRATA paso a paso


¡Buenos días!
Hoy voy a explicaros cómo hacer un pastel de chuches de un barco pirata. Cuando me lo pidieron me quedé un poco alucinada, porque nunca había hecho un barco (bueno, ni un barco, ni nada con una forma que no fuera rectangular o cuadrada), pero pensé que era una buena oportunidad para superarme. Así que enseguida me puse manos a la obra.
Este en concreto, era para un peque que cumplió 4 añitos.
Necesitamos:
  • Plancha de porexpan de mínimo 3 cm de espesor y de buena calidad.
  • Palillos (muchos palillos, blancos, de colores...).
  • Papel brillante de color azul.
  • Papel de aluminio.
  • Papel tipo folio para imprimir.
  • Gominolas de todo tipo, pero sobretodo lenguas de azúcar marrones para el barco.
  • Monedas de chocolate.
  • Muñequito pirata (opcional), cofre...
  • Tijeras, cúter, celo.
  • Papel de celofán y lazo para envolver.
Cogemos el porex, necesitamos una base grande. Con la ayuda de la regla medimos un rectángulo y lo cortamos con el cuchillo o el cúter (cuidadín). Luego lo forramos con el papel azul y lo sujetamos por debajo con celo.
Ahora tenemos que hacer la forma del barco. Con un rotulador dibujamos la forma del barco desde la perspectiva que tendríamos en picado, o sea, visto desde arriba. Digamos que por la parte de delante acaba en punta (como una V del revés, algo así ^) y por la parte de atrás (popa) acaba recto. De grande lo hacemos según el tamaño que queramos conseguir, pero mínimo unos 35-40 cm. Lo recortamos y lo ponemos como plantilla encima de la plancha de porexpan, porque necesitamos dos o tres más,  ya que cada una irá encima de la otra hasta formar la altura deseada. Si queréis y para que quede mejor, podéis hacer la primera de una medida, la segunda un poco más larga, la tercera un pelín más, y así sucesivamente, para que la popa del barco tenga un poco de ángulo y no se vea recta. No os preocupéis, eso se puede ir retocando con el cuchillo. Bien, cuando tengamos las cuatro planchas que serán la estructura del barco las montamos una encima de la otra hasta que encajen. Si hace falta retocamos con un cuchillito. Ahora para sujetarlas entre sí cogemos un palillo largo de los de brochetas y apuntalamos para que no se mueva. Y una de dos, podríamos haber forrado cada plancha por separado con papel de aluminio, o hacerlo ahora todas juntas, como queráis. Una vez forrado y sujeto con los palillos ya podemos empezar a rellenar con chuches. Yo para la carcasa de fuera utilicé lenguas azucaradas de color marrón para que pareciera un barco pirata. Hay que tener paciencia, porque se rompen fácilmente al insertar el palillo por los extremos. Necesitaréis muchos, o sea, que no escatiméis. Una vez hayáis rellenado toda la parte externa, toca llenar la cubierta. Usando las lenguas, esta vez rojas, váis pinchando con los palillos. Podéis hacer barandillas con regalices, es cuestión de ir probando a ver cómo queda bien. Para hacer las 3 velas usé unos palillos para brochetas e imprimí unos rectángulos con rayas azules y amarillas, pero las podéis hacer rojas y blancas, también queda chulo. Además, personalicé con el nombre y la foto del niño en cuestión y luego lo recorté según la forma deseada. Recomiendo siempre buscar fotos por internet de barcos pirata para tener una idea general, porque yo no soy experta en barcos y menos en los pirata...
Si antes no habíais puesto vuestro barco encima de la plancha base ( o sea, la rectangular azul), es el momento de hacerlo, no olvidéis apuntalarlo con palillos largos para que no se mueva.  Podemos pinchar peces gominola, delfines, pulpos, etcétera...

Detalle de las gominolas del barco
Ok, ahora decoramos; ponemos el cofre y el pirata (los Happy Meals van muy bien para este tipo de cosas, porque siempre traen un regalito que puedes guardar para piñatas o para este tipo de cosas) y
las monedas de chocolate. Hacemos unas ventanitas redondas con unas monedas gominola y moritas pequeñas, cuatro detalles más y listo.Lo envolvemos con el celofán y ya está preparado para comer, jiji.  Es entretenido, sí y no se hace en un ratito...pero vale la pena ver el resultado. Queda chulo y al peque le encantó, que era lo principal.


Espero que os haya gustado, ¡hasta la próxima!

sábado, 11 de mayo de 2013

CAKE POPS o bizcobolas para principiantes


¡Hola!
¡Qué calor ha hecho hoy!He sudado un montón y me he quitado y puesto el pañuelo mil veces, jiji.
Bueno, ¿ya habéis aprendido a hacer alguna de mis recetas? Son todas facilitas y si yo puedo hacerlo, vosotras/os también, sólo hay que ponerle ganas y tener paciencia si algo no sale bien a la primera. Es muy emocionante ver que algo por fin sale después de tanto esfuerzo y sobretodo observar las caras de nuestros "conejitos de indias" cuando prueban nuestros pasteles y nos dicen que están buenísimos. ¡Genial, genial! Eso es lo que le da a una un chute de energía y fuerzas para seguir experimentando en la cocina. No vale un pastel muy bonito y que luego al cortarlo está más duro que una piedra, o está seco, o insípido, o lo que es peor, ¡crudo! Creerme, sé de lo que hablo...
Llevo muchos años horneando bizcochos, y nunca me han salido igual haciendo la misma receta, ¿por qué será? Me costó mucho descubrirlo, pero al fin me di cuenta de que el problema residía en el horno y en el tiempo de cocción. En otro post os explicaré todo esto más detalladamente y cuáles son las posibles causas de los errores más comunes, y yo, Laura, ¡los he cometido TODOS!, así que estoy bien informada.
Hoy os hablaré de los cake pops, pop cakes, bizcobolas o como queráis llamarlos. Los vi por primera vez en un libro en la biblioteca y me quedé alucinada al ver que preciosas eran. Enseguida pensé Eso tengo que hacerlo yo, la cuál cosa no significaba que me salieran bien, pero tenía tantas ganas, ¡ains!. Luego en la red vi el vídeo de Bakerella y ya no pude esperar más, ¡estaba loca por probar uno!

Vamos con los ingredientes:
  • Un bizcocho normal o de chocolate de unos 800 gr.
  • Palillos largos de madera o de plástico.
Para la buttercream de chocolate:
  • 100 gr de mantequilla blanda.
  • 180 gr de chocolate fundido.
  • 25 ml de leche entera.
  • 5 ml de esencia de vainilla (una cda.).
  • 340 gr de azúcar glass (ya sabéis, comprar en la panadería por quilosssss).
Para la cobertura:
  • 240 gr de chocolate para cobertura (de postre).
  • 3 cucharadas de leche.
  • Sprinkles (dulces de azúcar para decorar) y/o gominolas.

Desmigar el bizcocho, o sea, destrozarlo completamente aunque os de pena, seguro que no os resistiréis y en algún momento no os daréis cuenta y tendréis la boca llena de migas, no me preguntéis qué ha pasado, porque si os pasa ahora, luego ya no sé qué haréis...
Aparte, preparar la buttercream de chocolate batiendo la mantequilla, luego añadimos el azúcar glass y la esencia de vainilla. Derretimos el chocolate en el micro, o al baño María con la leche y la añadimos a la mezcla. Batimos. Esta mezcla tan poco apetitosa (jijiji) la añadimos a las migas que hayan sobrado (jijiji) del bizcocho y entonces amasamos con las manos hasta obtener una masa bastante compacta. Después de chuparos los dedos y lavaros las manos ponemos papel de horno sobre una bandeja y cogemos un poco de la pasta (un poquito más grande que el tamaño de una nuez, yo diría más o menos como una pelotita de golf) y hacemos una bola con la mano y la ponemos sobre el papel de horno. Repetimos el proceso hasta terminar toda la pasta. Metemos la bandeja en el congelador (a ver, si no os cabe la bandeja, podéis utilizar lo que os quepa, la cuestión es que las bolas queden duras para que el palillo las pueda soportar sin que se suiciden). Mientras se van enfriando las bolas (qué mal suena...) cogemos un bol y fundimos el chocolate para la cobertura y vamos añadiendo la leche y mezclamos. Otra opción es meter las bolas en el frigo durante una hora, en el congelador sería unos quince minutos.
Yo recomiendo tener pensado antes de seguir este último paso, dónde colocaremos las cake pops una vez estén bañadas en el choco, porque hasta que se seque el chocolate  aquello no se puede dejar en un plato de cualquier manera porque se estropearía todo y quedaría feo. Si habéis hecho antes algún pastel de chuches (os he dejado varias recetas en otros posts) seguro que tendréis algún sobrante de porexpan. Podéis cortar un rectángulo calculando que os quepan todas y dejando un espacio para que las bolicas no se choquen entre ellas y forrarlo con papel a vuestro gusto. Os quedará un expositor muy mono y no os desesperaréis con los cake pops en la mano sin saber dónde dejarlos. Si no tenéis porex, podéis usar corcho o un vaso o algo similar.
Ahora viene la parte difícil, una vez las bolitas estén frías y más duras (madre mía, ya no sé como hablar...), cogemos un palito, sumergimos la punta en el chocolate y a continuación lo introducimos en una de las bolas (por Diosss...) hasta que más o menos calculemos que el palito esté por dentro hasta la mitad o un poquito más (que no se nos salga por arriba, sino parecerá una banderilla española o un pincho para barbacoa). Y ahora bañáis la bola en el chocolate, hummmmmmmmm, quién fuera bolitaaaa, qué placerrrrr. Bueno, qué me voy de madre, seguramente al levantarla aquello chorreará choco por todas partes. Vale, no sacudáis aquello como si fuera el trapo del polvo, por favor. Bakerella nos explica que con la mano libre debemos darnos unos golpecitos en el brazo ocupado, (entre la muñeca y la altura del codo) y al tiempo váis girando aquello y seguís con los golpecitos hasta que termine de chorrear. Veréis que aquello queda limpio de churretes si tenéis la paciencia de hacer esto. Luego decoramos con los sprinkles que queramos, bolitas brillantes, de colores, fideos de choco, de colores, corazones, en fin, posibilidades miles.
También podéis experimentar con los colores y bañar el bizcochito en chocolate de diferentes colores; yo en este caso tenía unos candy melts de fresa y de naranja y los aproveché.
Finalmente lo pincháis en el corcho, porex o lo metéis donde sea, pero de pie y si hace mucho calor lo metéis en el frigo y si es invierno lo dejáis al aire para que se seque el chocolate.
Vale, os he engañado. Mis cake pops no tienen palo, pero esa era la idea. Bueno, en realidad sí que tenían palo, pero no calculé bien el tamaño de las bolas y se me suicidaron casi todas, así que al final opté por hacerlas sin y meterlas en cápsulas de magdalena y también quedan genial. Y me he enterado de que estas bolas sin palo se llaman cake balls. Yo personalmente veo más lo del palo para los niños, es más infantil, pero la cápsula también sirve y la bola es la misma, o sea, tiene el mismo sabor.
A ver, no tenían palo, eran muy gordas, pero estaban tan buenas que fue una lástima malgastar tantas cápsulas para tan poco rato, jiji...

Así que ya sabéis, si alguna vez tenéis un bizcocho a medias y no sabéis que hacer con él, ¡no lo tiréis!

jueves, 9 de mayo de 2013

PASTEL DE CHUCHES CASTILLO DE PRINCESAS PASO A PASO



¡Hola!
¡Una semanita ya! Hace siete días que inauguré este blog y siete son las entradas que he hecho hasta ahora. Mi objetivo con esto no es otro que el de entretener y si puedo enseñar algo mejor que mejor. Hay millones de blogs y la verdad es que a mí muchos de ellos me han ayudado mucho a resolver dudas de todo tipo, así que aunque este sea uno más, espero que en algún momento os pueda servir en algo, con eso y sólo con eso ya me daré por satisfecha.
Dicho esto, hoy os voy a explicar cómo hacer un pastel con forma de castillo y rellenado de gominolas. Chulo, ¿no? Estoy harta de ver siempre los mismos pasteles en las tiendas de chuches, todos redondos o cuadrados sin ninguna personalidad. Pues mi objetivo era y es personalizar las tartas, que sean a gusto del consumidor y que estén especialmente hechas para ellos.
Esta tarta era para dos niñas que cumplían cinco añitos y les encantaban las princesas, así que pensé que un castillo sería ideal. Era la primera vez que lo hacía y para mí fue todo un reto.
Vamos a ver qué necesitamos:
  • Plancha de porexpan de mínimo 3 cm de espesor y de buena calidad.
  • Cuchillo o cúter para cortar la plancha.
  • Papel brillante de color rosa.
  • Tijeras para cortar el papel.
  • Papel de plata.
  • Papel de celofán para envolver.
  • Celo para fijar el papel.
  • Palillos de colores (Mercadona) o blancos (en tiendas especializadas).
  • Gominolas (nubes, moras, piruletas, lenguas de azúcar, etc...)
  • Dos muñequitas de goma (en este caso usé a Aurora y a Cenicienta).
Primero cortaremos la plancha que nos hará de base, en este caso cuadrada. Recomiendo tomar las medidas con una regla para que nos queden todos los lados iguales. Tiene que ser un cuadrado grande porque será el soporte de todo el pastel. Lo dejamos aparte porque ya lo utilizaremos más tarde. Luego cortaremos otro cuadrado más pequeño que será la base del castillo. Ahora cortaremos los laterales según nuestros gustos. Yo lo corté más pequeño para que no cubriera todo el lateral de la base para darle un toque diferente. Y ahora viene lo más difícil, la fachada. Usando siempre la regla, haremos un rectángulo según la medida de la base (tiene que tener la misma medida que la parte de atrás de la base) y en las dos esquinas haremos dos torres. Mejor una foto para que lo veáis:
A estas alturas vuestra cocina parecerá el Polo Norte, toda llena de bolitas, jiji.
Luego hice una especie de escalones y los pegué a la fachada. Cuando creamos que está bien ya estaremos preparadas para forrarlo todo con el papel de aluminio.
Forramos el porex y lo sujetamos por debajo con cinta adhesiva o celo. Las partes rectas son fáciles, pero las torres son más complicadas, pero con paciencia todo se soluciona.
Aquí todo forradito.
Ahora viene cuando tenemos que usar nuestra imaginación y visualizar lo que queremos que sea este castillo. Si os sirve de consuelo yo fui ochenta veces a la tienda de chuches a por más, porque es difícil calcular y más cuando nunca se ha hecho un castillo.
Vamos forrando con nubes, para las torres encontré unas alargadas parecidas a un ladrillo largo y me fueron muy bien para esto. Hacemos pruebas antes de insertar los palillos por si acaso luego no nos gusta. Poco a poco aquello va cogiendo forma...



Seguimos llenando nuestro castillo de chuches, si nos cansamos y queremos dejarlo para otro momento podemos usar una bolsa de basura (nueva, claro está) para meter dentro la tarta y cerrarla lo mejor que podamos para que no entre aire, porque si no las nubes se secarían.
Aquí ya puse el pastel en su base forrada con el papel brillante rosa y sujetado con palillos. Si véis que os cuesta insertarlo porque el papel resbala, hacer primero un agujerito con cuidado con un cuchillo de punta afilada.
Poco a poco iremos viendo que la cosa va quedando chula y nos animaremos a arriesgar haciendo cosas más complicadas.
Bueno, ya queda menos.
Las nubes dan mucho juego.
Ya casi estamos.


Aquí una vista en picado y con las muñecas.
Y ahora, sólo se trata de retocar y terminar de rellenar algún hueco.
Creo que hemos conseguido nuestro objetivo y ha quedado bastante bien. Aparte, yo imprimí los nombres de las niñas con la tipografía Monotype Cursiva y con dibujitos de coronas y puse un nombre en cada lateral externo. Luego lo envolví con papel de celofán y le puse un lacito. Y les encantó. Y yo me alegré mucho, porque no sólo disfruté mucho haciéndolo, sino que además eso tuvo su recompensa, ¡la sonrisa de dos niñas preciosas!

¡Animaros a hacerlo y luego me contáis!





martes, 7 de mayo de 2013

MI PRIMERA TARTA DE CHUCHES PASO A PASO y mis primeros macarons frustrados...




¡ALOHA!
Puffffffff, este mediodía he intentado hacer mis primeros macarons, porque me he "picado" leyendo a todas las bloggeras que lo han hecho y lo han publicado en sus blogs, jiji, pero...Esta mañana me he levantado decidida a hacer algo que no hubiera hecho nunca, o sea, quería experimentar y después de ir al Mercadona y entrar por primera vez en una tienda especializada en repostería (¡por fin!) llamada Cupcakes a diario y comprar mangas, boquillas y algún que otro cortador para galletas, me he ido pitando a casa (más que nada porque se me estaba achicharrando toda la comida en el maletero).
Previamente había guardado dos claras en un bol dentro de la nevera. Después de comer he empezado a hacer un mix de dos recetas de macarons, pero las he seguido al pie de la letra. Pero enseguida he notado que algo no iba bien, sobretodo cuando al meter la mezcla en la manga no ha hecho ni falta apretar...aquello se caía solo...supongo que no hace falta explicar qué forma (o formas) tenían mis "circulitos macaronianos", a parte, claro, de que se me han pegado unos con otros, un desastre, vamos. Cuando he vuelto de recoger a los peques del cole esperaba que aquello se secara y cogiera algo de forma, pero no...era peor que antes. Al final, he metido la bandeja en el horno (por puro orgullo, porque ha ido de un pelo que no terminara en el cubo de la basura) y cuál ha sido mi sorpresa que a los diez minutos tenía aquello horneado. Sí, he dicho "aquello"...lo he despegado del papel y ¡chan! al final ha resultado que he hecho mis primeras lenguas de gato sin querer (de hecho, ahora mismo se las están comiendo como locos, ¡qué bones, mama! me dicen, ¡qué monos!). Pues nada, que si queréis la receta de las lenguas de gato me lo decís y estaré encantada, jiji.
Y no, ¡no voy a poner foto! He dicho qué están buenas, creerme...
Y ahora vamos con la primera tarta de chuches que hice para el cuarto cumpleaños de mi cuqui. Estaba harta de verlas en las tiendas y pensé que no sería tan difícil hacer una yo misma, así que me puse manos a la obra.
Necesitamos:
  • Plancha de porexpan de almenos 3cm de espesor (de buena calidad).
  • Papel de aluminio.
  • Palillos de colores (del Mercadona están bien).
  • Gominolas y chuches variadas (nubes, fresas, delfines, etc...).
  • Papel de celofán para envolver.
  • Cinta de color (en este caso la usé rosa).
Cogemos la plancha y con un rotulador y una regla dibujamos un rectángulo grande. Luego otro más pequeño y otro más de menor tamaño que el segundo. Será una tarta de tres pisos. Después de cortar el porex con un cuchillo (no hace falta cúter y es menos peligroso) forramos cada plancha con el papel de aluminio y las montamos una encima de la otra según la foto.
Aquí ya están las bases apuntaladas, jiji.
Ya tenemos la base para empezar a llenar de chuches. Normalmente cubro los laterales con nubes porque rellenan bastante el espacio y tapan el papel de aluminio. Además, dan mucho juego para poder decorar luego con fresitas, moras, etc...


 Intentar seguir un orden con el color de los palillos, sino aquello parece carnaval...
Ahora echamos mano de las gominolas y con cuidado de no comérnoslas (a mí siempre me pasa que cuando hago un pastel de chuches tengo a mi hija clavada a mi lado mirando con deseo todo lo que hay encima de la mesa y siempre me pregunta: Puc agafar aquesta? y aunque me da mucha pena le tengo que decir que no por si acaso luego me falta, así que termino dándole algú trozo sobrante de regaliz o alguna gominola que no hay forma de colocar) vamos rellenando la base.
Más o menos así:
 Si no lo tenemos claro vamos haciendo pruebas
Y ahora sólo se trata de seguir con lo mismo, rellenando y decorando. En el post del pastel de chuches de Batman expliqué cómo había que insertar los palillos para no comernos bolitas de porex. Aquí, como era el primero y no lo sabía, los puse como pude...
Como en mi caso era una fiesta hawaiana, añadí delfines de colores y una sombrillita de esas que ponen en los helados. De hecho, cuando empecé, no tenía ni idea de cómo iba a ser el resultado final.
Y ahora, de propina, pondré unas fotos de los otros pasteles que hice (es que en mi familia el cumple de los niños se celebra tres veces por lo menos), el de bizcocho de chocolate. Era muy grande y dibuje dos hibiscus con fondant (hice lo que pude, la verdad, porque la fiesta era en casa y esperaba a unas 40 personas y estaba estresada) y quedaron bastante simpáticos.

Por hoy es todo, ha sido un macro post, ¿no? y eso que la tarta en cuestión es facilita, sólo entretenida, jiji.
¡Besitos!

lunes, 6 de mayo de 2013

FONDANT DE NUBES CASERO (Sí, ¡es posible!)



Como iba diciendo en mi anterior post (hace escasos minutos), os iba a escribir sobre como hacer fondant de nubes casero. No, no tengo el paso a paso (¡seré negada!), pero es que por aquellos tiempos no imaginaba que nada de esto saliera a la luz. Ahora estoy recuperando el tiempo perdido y dentro de poco os ilustraré con imágenes más curradas.
Bueno, por aquella época yo estaba obsesionada en hacer fondant, pero no sabía cómo y fue como encontré esta receta que corría por internet y la verdad, la he adaptado a mis necesidades y si la seguís al pie de la letra, el fondant sale bueno y bien.
Ingredientes:
  • Nubes o marshmallows blancas a poder ser (ahora las venden en todas partes, pero yo tuve que ir al Alcampo a comprarlas porque no las encontraba blancas en ninguna parte).
  • Agua.
  • Azúcar glass (Azucarera, panadería, ya sabéis, por quilosss) el doble que de nubes.
O sea, que si ponéis 250 gr de nubes necesitaréis 500 gr de glass.
Me perdonaréis no haya fotos, tampoco es muy emocionante ver una bola pringosa blanca...
Ponemos las nubes en un bol apto para el microondas. Podéis cortarlas a trocitos, pero no hace falta.
Yo me mojo la mano (limpia, claro está) y salpico las nubes con el agua de mi mano. Meto el bol en el micro unos segundos y voy abriendo y comprobando (ir de diez en diez segundos, porque no sé la potencia de vuestros aparatos y no nos interesa que se quemen). Cuando veáis que se han derretido o que al removerlas (con algo de madera) se funden añadimos el azúcar glass y ¡ala, venga! ¡a pringarse! jaja, yo la primera vez me puse perdida y casi me da un ataque de ansiedad al ver que aquello no se me desenganchaba de las manos, pero luego descubrí que existían unos utensilios llamados tenedores que podían hacer el trabajo también...Bueno, ir mezclando como podáis y cuando veáis que aquella masa (LA MASAAAA) no está tan pegajosa os armáis de valor y lo tocáis con las manos (por favor, engrasároslas con mantequilla, Crisco, ¡con algo!) y lo trabajáis a saco. Cuando aquello va cogiendo y ya no se engancha (¿sigue enganchándose?, pues añadís azúcar glass, ¿se ha terminado?, tapa aquello con un trapo o con film transparente dentro del bol, lávate las manos con agua hirviendo, es broma, ¿eh? y vete corriendo al colmado de la esquina a por más glass), espolvoreamos azúcar glass en el mármol o tapete especial para estos menesteres y trabajamos con las manos hasta que os acordéis de mí y no en positivo precísamente. Y ya está hecho el fondant. Para guardarlo basta con engrasarlo con Crisco (manteca) aunque yo no lo he usado nunca y no ha pasado nada, taparlo con film transparente y guardarlo en un tupper bien cerrado o en una bolsa. Mantenerlo a temperatura ambiente y si no hace mucho calor se conserva bastante tiempo.

Para trabajarlo mejor un rodillo de polietileno que de no de madera (como el mío), porque estos últimos tienen algún relieve indeseado (el mío un circulito muy majo de esos tipo como los de los troncos de los árboles
) y se queda todo marcado. Es lo que tiene estar en precario, ¡pero de alguna manera hay que agudizar el ingenio!
Ya véis que los ingredientes son fáciles de encontrar, aquí lo que prima es el trabajo manual, jiji.
Para teñir el fondant de colores, no hagáis como yo hacía de teñirlo con colorante líquido (¡es que no encontraba otro!), los hay en polvo, en pasta o en gel. Yo utilizo en gel y me van genial, con muy poquito tiñe mucho y con mucha intensidad. Pero ya hablaremos de esto en otro momento, no quiero saturaros.
¡Besitoss!

MI PRIMERA EXPERIENCIA CON EL FONDANT (PASTEL SIRENITA) ¡yeah!


¡Hola!
Estamos a lunes, ya  lo sé, pero estoy contenta porque puedo compartir estas cosas con vosotros/as y cada día tengo más ideas e ilusión, así que vamos al lío, que supongo que no querréis leer paja.
Hace un par de años hice este pastel para mi cucu, porque en aquella época le encantaba la Sirenita y como no tenía nada mejor que hacer, jiji y me propuse hacerle uno cubierto con fondant y a poder ser con Sirenita incluída. Hasta entonces lo más que había hecho con fondant había sido hacerlo yo misma, eso sí, teñirlo con colorante líquido (¡por Dios!) y hacer una Hello Kitty para mi cuqui que no quedó tan mal. Os pongo la foto para que juzguéis vosotros mismos. Era mi primerísima vez.

Así que dos meses y medio después, me armé de valor para emprender tal gesta (cubrir un bizcocho con fondant).
Los ingredientes para el fondant os los pondré en otro post. También podéis comprarlo en paquetitos en tiendas especializadas o en las ferreterías Cofac que aunque suene mal, es dónde yo compro todo esto porque donde yo vivo no hay mucha cosa (bueno, gracias al blog de Alma descubrí que tengo una tienda de repostería en mi pueblo, ¡uau! en cuanto cobre, ¡allá voy!), pero en la ferretería tienen de todo y yo ahora no me  mato y compro el fondant hecho.
Pero que conste que el de este pastel lo hice yo enterito de principio a fin.
Ingredientes para el bizcocho de chocolate:
  • 4 huevos
  • 1 yogur de limón
  • 3 vasitos y medio del yogur de harina.
  • 2 ó 3 vasitos de azúcar (según vuestros gustos)
  • 1 vasito de aceite.
  • 1 sobre de levadura Royal.
  • Ralladura de piel de limón o naranja (opcional)
  • Cacao en polvo ( a vuestro gusto)
Esta receta es la básica de la coca de yogur, sólo que le he añadido el cacao.
Precalentamos el horno a 180 grados.
Mezclamos los huevos con el azúcar y batimos. Agregamos el aceite y seguimos batiendo. Añadimos el yogur y seguimos dándole que te pego. En un bol aparte tamizamos la harina con la levadura, la ralladura y el cacao. Mezclamos todo y lo metemos en un molde engrasado. Horno 175-180 grados durante mínimo media hora o hasta que el palillo salga limpio. No abrir el horno antes de pasado este tiempo para que no se nos desinfle el bizcocho.
Dejamos enfríar y trabajamos el fondant.
Como lo hice yo con nubes y lo teñí haciendo experimentos (no amasé lo suficiente como para que el color me quedara bien integrado y por eso tiene esa apariencia como de cielo con nubes), utilicé mucho azúcar glass para que no se me enganchara. Con un rodillo fui estirando la masa hasta que calculé que me llegaría para cubrir el bizcocho. Cubrí la coca con Nutella  a modo de pegamento para el fondant (más adelante explicaré como hacer ganachés) y con cuidado puse el fondant por encima hasta cubrir toda la tarta. Para que el bizcocho no quede seco podemos hacer un almíbar con azúcar y agua (poniéndolo en un cazo al fuego) o rellenarlo con mermelada, chocolate, etc..., yo en este caso no rellené, porque bastante tenía ya con el trabajo que me estaba dando el fondant.
Una vez cortado con un cuchillo o con un cortador de pizzas el fondant sobrante, fui cogiendo trocitos de fondant blanco y los fui tiñendo haciendo pruebas y mezclando colores hasta obtener los deseados. Fui pegando los trocitos formando la figura y con cuidado de lavarme las manos cada vez que hacía un cambio de color, usando el azúcar glass para que no se me quedara todo pegado, y al fin conseguí que aquello cogiera forma y pareciera una sirena. Para pegar es suficiente con poner un poquito de agua (ná, una miaja, como diría la abuela de mi marido) en el fondant y aquello se pega como una lapa. Para terminar decoré con cuantas bolitas de azúcar de colores ¡y listo! Se puede mejorar, está claro, pero para ser la primera vez creo que no está tan mal y además, a mí lo que me importaba era que a mi niño le gustara y gustarle le gustó y se le iluminó la cara en cuanto lo vió, así que lo demás no importa, ¿a que no, mamis? y además, estaba bueno...
Fotico del corte
En el siguiente post os explicaré como hacer fondant casero, no es tan difícil, sólo un poco frustrante al principio...
Y hasta aquí por ahora.
¡Espero vuestros comentarios!


sábado, 4 de mayo de 2013

¡MIS PRIMEROS CUPCAKES! de los normales, claro.


 
¡Hola!
Hoy estoy muy emocionada, por fin he podido achuchar a mis cucus y salir de mi "encierro".
He pensado que tengo que ir poco a poco para no saturaros con mis posts y además, llevo unos cuantos días sin cocinar nada dulce (bueno, ni nada salado, para qué mentir) y voy con retraso. Quería haber hecho algo para el día de la madre, pero como es mañana y ya no tengo tiempo (tengo un cumple infantil por la mañana) empezaré por mis primeros cupcakes. No salieron mal, pero para mí gusto se podían mejorar bastante.
Vamos con la foto.
Ahora los ingredientes para los cupcakes:

  • 125 gr de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 125 gr de azúcar blanco.
  • 2 huevos.
  • 100 gr de harina.
  • Medio sobrecito de levadura Royal.
  • 1 cucharada de extracto de vainilla.
  • 3 cucharadas de leche.
Precalentamos el horno a 180 grados.
Batimos la mantequilla reblandecida con el azúcar (yo lo hice a mano, ya sabéis, con el utensilio ese de toda la vida y dándole con brío) y añadimos los huevos uno por uno y seguimos batiendo.
A parte tamizamos la harina con la levadura y la añadimos a la mezcla anterior. Agregamos la leche poco a poco y seguimos batiendo hasta que nos quede una mezcla homogenea. Vertimos la mezcla en las cápsulas de papel que previamente habremos puesto en la bandeja especial para magdalenas o cupcakes. Este paso podemos hacerlo con una cuchara (la verdad es que es bastante engorroso) o como hace Alma (Objetivo Cupcake perfecto) con la cuchara del helado (¡lo probaré, Alma!), poniendo sólo una cucharada en este caso. Ojo, no llenar hasta el borde, sólo hasta la mitad o como mucho 2/3, porque si no nos subirán mucho y no nos interesa. Yo en aquella época no tenía ni bandeja especial y tuve que hacerlo en la bandeja normal y con las cápsulas a pelo...lo que pasa es que al subir la masa aquello se abre y se abre y bueno...Lo que hice para que esto no pasara fue poner doble cápsula, o sea, dos cápsulas por cupcake en vez de una para reforzar y así conseguí que no se me abrieran demasiado y quedaron bastante decentes. Yo de momento utilizo un molde de silicona que únicamente tiene seis orificios y estoy desesperada esperando poder comprar uno de metal con doce agujeros por lo menos, porque si no hay que hacer tandas y tandas y aquello no termina nunca...En fin, que vale la pena tener una bandeja como Dios manda y no son tan caras.
Con esta receta os tienen que salir bien bien 12 cupcakes.
Horneamos los cupcakes a 180 grados durante unos 20 minutos o hasta que el palillo salga limpio. Mientras podemos ponernos manos a la obra con la cobertura.
Los ingredientes para la crema de mantequilla, frosting o buttercream:
  • 225 gr de mantequilla a temperatura ambiente (no meter en el micro, ¡por Dios!)
  • 500 gr de azúcar glass (sí, ni más ni menos, ya veréis por qué)
  • 2-3 cucharadas de leche.
  • 1 cucharada de esencia de vainilla.
  • Colorante alimentario rojo (en pasta o en gel).
  • Fideos de colores y de chocolate para decorar.
Batimos la mantequilla hasta que esté espesa (con la mano haciendo bíceps, con la batidora eléctrica, con la kitchen Aid, como mejor os vaya). Tamizamos el azúcar glass y añadimos la mantequilla junto con la leche y la esencia de vainilla. Batimos y batimos hasta obtener un tríceps digno de un culturista, o una mezcla cremosa. Añadimos unas gotitas de colorante con cuidado de no pasarnos (más que nada para que luego no den miedo los cupcakes y nadie se quiera acercar) y mezclamos hasta obtener el color deseado.
Lo de utilizar mucho azúcar glass es porque si no aquello no coge forma de ninguna manera, lo tengo súper comprobado. Podéis comprar los botes de azúcar glass de la Azucarera, pero yo recomiendo mejor comprarlos en las panaderías y de quilo en quilo, porque es muy desesperante estar a medias con el tema frosting y ver con horror que está medio líquida y no nos queda ni un gramo de azúcar en el bote. Creerme, es lo mejor y sale más económico. O eso o haceros socias/os de la Azucarera...
Cuando los cupcakes estén horneados debidamente, los sacamos y reservamos 5 minutitos antes de ponerlos en la rejilla para que se enfríen.
Y ahora (no nos escaparemos, nooooooo), a cubrir los cupcakes, ¡sííííí!
Aquí viene el paso con más "intríngulis", es que resulta que como era mi primera vez, bueno, me da vergüenza decirlo, pero yo por aquella época me compré un aparato (que ni me acuerdo de que tienda lo saqué) que parecía una especie de jeringuilla enorme de plástico y llevaba unas boquillas muy "majas" también del mismo material. La cuestión es que me las ingenié para meter la mezcla (¡mi primera buttercream!) allí dentro y empujar hasta que aquello salió disparado y pude cubrir mis cups y quedaron bastante monos, así todos rositas. Después de mirarlos con amor durante unos segundos (sí, los he hecho yo, ¿qué pasa?, me decía a mí misma) eché mano de mis fideos de chocolate y demás y les lloví por encima con ellos. Lo "normal" es poner la buttercream con una manga pastelera desechable (de venta en tiendas especializadas) y una boquilla como Dios manda, para empezar podríamos usar la 1M de Wilton. Cortamos la punta de la manga unos 2cm y si no tenemos adaptador para boquillas, metemos la misma dentro de la manga, rellenamos con la crema, enroscamos el sobrante de la manga y agarramos la parte de arriba con el dedo pulgar (para evitar que se "desenrosque) y los cuatro dedos restantes preparados para apretar.
 Eso es lo que habría que hacer, pero aún y así, los míos estaban buenos, porque no duraron mucho, jiji...
¡Ya lo sé, ya! No hay paso a paso...es que en aquella época nunca se me pasó por la cabeza publicar nada de esto...
Bueno, esto es todo por hoy, ¡mañana si puedo más!
Besitos

PD.Comentar, opinar ¡Por Dios!




viernes, 3 de mayo de 2013

PA DE PESSIC (Pan de pellizco)


¡Ya estoy aquí otra vez!
¡Hola!
Hoy es mi último día de "encierro" y estoy súper nerviosa, ¡mañana por fin veré a mis cucus! Pero mientras toca esperar, así que voy a aprovechar para poneros otra receta. Antes que nada quiero deciros que yo no soy una experta, sino una simple aficionada, pero tengo muchas ganas de aprender e ilusión, así que lo poco que sé quiero compartirlo con vosotros/as, porque a mí me han ayudado mucho otros blogs y creo que el saber se tiene que compartir para que no muera con nosotros (¡qué mística me estoy poniendo!).
Bueno, al lío.
Me perdonaréis que no tenga fotos del paso a paso, pero es que me estresé bastante dándole a mi batidor manual de varillas (o sea, mi brazo dándole que te pego al pobre utensilio dentro del bol) y ya ni me acordé.
El pa de pessic es un tipo de coca de pasta fina y esponjosa. Se utiliza para desayunar o merendar (¡mentira!, se come a todas horas, ¡sobretodo entre horas!) y puede servir de base para pasteles, pudiéndolo rellenar y cubrir con diferentes tipos de ingredientes dulces.
Su origen no está muy claro, tengo dos versiones; una, que dice que el 5 de agosto se asocia al nombre del pa de pessic, (es el día de la Madre de Dios de las Nieves, patrona de las mujeres bonitas y las panaderas) porque este día las panaderas y las hosteleras hacían un pan con azúcar y quien lo compraba les podía pellizcar el culo (un poco raro, ¿no?hummm...). La verdad es que no me imagino a todos los hombres comiendo pan de pessic y pellizcando el culo de las pobres tenderas, en fin, que este sería el posible origen del nombre del pan. La otra versión dice que al tratarse de un bizcocho esponjoso y que su textura es flojita y blanda se tenía que coger con los dedos a pellizquitos. Creo que me quedo con esta versión, parece más verosímil, aunque nunca se sabe...
Os voy a poner la receta que a mí me sale bien, porque las otras son demasiado complicadas o llevan ingredientes extraños (digamos que son copias o versiones que poco tienen que ver con el auténtico pa de pessic).
Tomar nota.
Ingredientes:
  • 4 huevos
  • 50gr de harina
  • 50gr de harina de maíz (maizena)
  • 175gr de azúcar blanco
  • La piel de un limón
  • Una pizca de sal
  • Azúcar glass para decorar
Precalentamos el horno (eso siempre o casi siempre) a 180 grados
Batimos las claras a punto de nieve (aquí mi cuqui me quiso ayudar, pero a los diez segundos la pobre ya no podía más, no me extraña). Yo al final no sentía el brazo, pero es súper importante que seáis constantes porque si no aquello no sale bien y es vital que esto quede a punto de nieve. Con la batidora eléctrica no sufriréis tanto y no os desanimaréis.
Tamizar la harina, la piel de limón rallada (cuidado de no rallar la parte blanca para no amargar), la maizena y la pizca de sal.
Montar las yemas con el azúcar poco a poco hasta que la mezcla duplique su volumen y cambie a un color blanquecino.
Añadir la harina con la ralladura de limón y por último las claras con cuidadooooo, de arriba a abajo con movimientos envolventes.
En la receta pone que engrasamos un molde de 20x20 cm pero yo usé uno de de 25x11 cm (sí, es una medida un poco extraña, pero lo acabo de medir), de esos para hacer plum cakes.
Agregamos la mezcla en el molde y lo metemos en el horno a 180 grados durante media hora (vigilar que no se queme ni quede crudo, ya sabéis la prueba del palillo).
Pasado este rato lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar. Desmoldamos y espolvoreamos azúcar glass por encima. Agggggghhhh, se me hace la boca agua, y yo sin poder cocinar (para mí sí que puedo, pero no es plan de comerme un pa de pessic yo sola, aunque no sería la primera vez).
Como habréis visto, esta receta no lleva levadura, por eso es súper importante batir bien a punto de nieve las claras y más importante aún, el paso donde las añadimos a la mezcla, porque ahí es dónde está la clave para que aquello suba y no os quede más fino que una postal de correos. En otras recetas que tengo incluyen levadura y almendra en polvo, pero hacerme caso, esta que os he pasado queda buenísima y es muy sencilla.
No sé quién le puso el nombre a esta coca, pero os puedo asegurar que yo no me la como a pellizcos ¡sino a mordiscos!

Ha quedado gordito como a mí me gusta, ¿a que sí?
Por cierto, no puedo terminar sin deciros que el mejor pa de pessic que he comido ha sido el que nos ofrecieron con los cafés en la Taberna del Cura de Barcelona, ¡im-pre-sio-nan-te! ¡En mi vida había probado un pa de pessic tan esponjoso, ni el de la Panadella ni nada!
Os dejo que llega mi marido con un yogur helado con toppings de coco con chocolate y mini oreo. Con algo me tendré que conformar, ¿no?
¡A merendar!


¡¡BIENVENID@S!! y algún que otro desastre


¡Hola!
¿Qué tal?
Me llamo Laura y soy de Barcelona, pero antes de nada me gustaría daros la bienvenida a todos y todas los/las que estáis leyendo esto.
Os voy a contar un secreto.
Es la primera vez que escribo en un blog.
Ni siquiera había comentado nada en ninguno, y mira que soy una blog-adicta, sobre todo a los que tratan sobre la repostería. O sea, que me perdonaréis si no estoy muy acertada, pero estoy muy contenta y entusiasmada con esta nueva aventura y espero que me animéis a seguir y me contéis qué tal os va.
Os voy a hacer una confesión
He tenido que hacer una parada obligatoria, de hecho estoy "aislada" en casa, no puedo tener contacto humano a menos de un metro y medio, ¡jeje! me río, pero es muy duro estar separada de los míos y echo mucho de menos a mis peques, pero pronto los veré. Quizás os preguntéis qué me pasa. Bueno, ya sé que estoy contando demasiadas cosas de mí para ser la primera vez, pero digamos que tengo un problema de tiroides y me han hecho un tratamiento para poder volver a la normalidad. Sólo espero que funcione, porque llevo dos años igual que una montaña rusa. Como ahora tengo mucho tiempo
"libre", pero no puedo cocinar (¡soy radioactiva!), aprovecho para poner en práctica otra de mis pasiones, escribir. De hecho, he terminado mi primera novela, pero de esto si acaso ya hablaremos más adelante.
Dicho esto y yendo al lío, por fin me he atrevido a publicar mis cositas, siempre me ha interesado el mundo de la cocina en general y el de la repostería en concreto, y no ha sido hasta que he sido madre que he empezado mis incursiones y mis pinitos con el tema reposteril. Mis principios han sido duros, para qué negarlo (ya os pondré algunas fotos-desastre, no tienen desperdicio...) y hasta he tenido que escuchar en la guardería de mi hija como la profesora me decía (con cara de asco) que el bizcocho que llevé para el segundo cumple de la peque "se podía comer", jajaja, ¡ya veréis la foto, ya! bueno, y ése aún, pero el del año anterior (que mal me sabe, era el primer año de la cuqui) fue peor, la profe me dijo que habían tenido que recortar los bordes "porque era lo único que se podía comer"(¿pero cómo?), ¡el resto estaba crudo!Pero no fue mi culpa, yo seguí las instrucciones al pie de la letra, ¡el responsable fue el horno, lo juro! ¿Queréis una foto? Pues venga...(ay, que vergüenza, mi primera
fotico bloguera y encima es un desastre) Si es que era un simple bizcocho (con un añito no podían
comer otra cosa) y la cagué, mi horno no tiene perdón...
Bueno, ahí va la foto...

¡Ahora me diréis que ya se ve claramente que estaba crudo! Pues la verdad es que sí...
Venga, ya que estamos, os enseño la del segundo año, el "que se podía comer", jiji.
Aunque no se ve pone "2 anys", madre míaaaa..., menos mal que mi niña era un bebé y no tiene ningún trauma...
Aquí ya me esmeré más, porque con dos añitos ya podían comer Lacasitos, pero si lo vierais de perfil os daríais cuenta de que era más fino que el papel de fumar...
La culpa no fue mía, y eso que mi suegra me dijo que tenía que seguir las instrucciones al pie de la letra, que si no no subía...¡juro que lo hice! quizás me olvidé de echar algún huevo, pero el resto al mílimetro, ¡de verdad!
Bueno, que conste que de esto ya han pasado unos añitos, la cuqui este año cumplirá seis, o sea, que aquella pesadilla reposteril ya pasó (bueno, más o menos). Lo que yo no entendía (y era lo que más rabia me daba) es que cada vez que hacía un pastel para llevar me salía mal y cuando lo hacía para nosotros quedaba perfecto (de hecho, los que hice en casa para la cuqui me salieron bien, ¿sería por los nervios?hummmmm...
Con el paso de los años aprendí que las recetas hay que seguirlas al pie de la letra, siempre podemos modificar algún ingrediente como azúcar blanco por azúcar moreno, chocolate por crema (en el relleno) o aroma de vainilla por el de limón, pero NUNCA quitar huevos ni harina ni hacer inventos raros como hacía yo.
Tengo más desastres, claro, pero creo que con estos dos ya os habéis dado por satisfechos/as, es que no tienen desperdicio.
No penséis que este blog va sólo de fracasos culinarios, ¡por favor!
Y con esto me despido por hoy.
Quizás no habéis aprendido nada, pero me he enrollado bastante, ¿no?
¡Gracias por estar ahí!

Besitos radiactivos

DISFRAZ MÁQUINA DE BOLAS DE CHICLE

¡Buenos días! Hoy os traigo un disfraz súper chulo que puede servir tanto para adultos como para bebés; es súper fácil de hacer y el resulta...