jueves, 3 de julio de 2014

PASTEL DE DOS PISOS PARA ABRIL (ambientado en la playa)


¿Habéis visto que cosita? Vale, quizás no es el pastel más bonito del mundo, pero yo conseguí mi objetivo, que era hacer un pastel de dos pisos por primera vez y decorarlo al estilo mar, con sus conchitas y estrellas.
Yo os aconsejaría organizaros con tiempo, porque este pastel no se hace en un día (a menos que no tengas hijos, no trabajes fuera ni dentro de casa y tengas más moral que el alcoyano), así que yo lo que hice un día o dos antes fue hornear las galletas con forma de concha y cortar las formas de estrella y conchas con fondant blanco. No os lo creeréis, pero no tenía cortadores, ni de estrella ni de concha, así que lavé a conciencia unas conchitas de verdad ( recogidas en la playa ) ¡y me sirvieron perfectamente! Para la estrella encontré una de plástico que se había despegado de un colgador y lo mismo. ¡Imaginación al poder! Ahora, las venden por internet y en tiendas especializadas.
La receta del bizcocho ya la tenéis en la entrada del pastel de cumpleaños que hice el año pasado por estas fechas; es la cuatro cuartos, para eso pesé 9 huevos que me dieron un total de 490 gr y en base a esa cantidad ponemos la harina, la mantequilla ( esta vez usé mitad mantequilla y mitad aceite de girasol porque queda mucho menos seco), de azúcar en vez de poner 490 gr puse menos porque luego al hacer el almíbar ya le añadimos mucho azúcar. De harina 490 gr, un sobre de levadura, y unas gotitas de esencia de vainilla.
Para el bizcocho pequeño utilicé 4 huevos que pesaron unos 240 gr y seguí el mismo procedimiento que con el primero en base a los 240 gr.
El primer bizcocho necesita casi una hora de horneado, hay que ir pinchando con el palillo hasta que salga seco. Con el segundo en 30-40 minutos es suficiente. Dejamos enfriar y mientras preparamos el almíbar con la misma cantidad de agua que de azúcar. Como mi relleno iba a ser de fresa añadí unas gotitas de esencia de fresa al almíbar. Dejamos templar. Para la buttercream de fresa usé unos 250 gr de mantequilla, 200 de azúcar glass, 4 cucharaditas de Nesquik de fresa y unas gotitas de esencia de fresa. Batimos hasta que coja la consistencia deseada.
Como mis bizcochos no eran perfectos y tenían un copete importante, lo corté con el cuchillo hasta dejarlo lo más plano posible (y así de paso me comí lo que corté y comprobé sí estaba bueno o no).
Ahora viene lo complicado, sin lira, con un cuchillo del pan abrir el bizcocho grande para proceder a mojarlo con el almíbar. Para volver a poner las dos mitades justo en su sitio podemos poner un palillo en cada mitad, uno encima del otro y así nos aseguramos de que quede perfecto. Almibaramos también por la parte de arriba, por todas partes.
Antes de cerrar el bizcocho rellenamos con la crema de fresa. Hacemos lo mismo con el otro bizcocho. Yo en realidad hice el grande por la mañana y el pequeño por la tarde, organizaros como podáis, porque la cocina queda hecha unos zorros...
Ahora cubrimos los bizcochos con la crema sobrante intentando que nos quede lo más homogéneo posible; esto nos servirá de "pegamento" para poner luego el fondant por encima.
Amasamos el fondant y lo teñimos a nuestro gusto. Lo colocamos con cuidado encima de los pasteles y alisamos como podamos (yo no tengo alisador, estoy en precario). Ahora con un poquito de agua pegamos las figuras por todo el pastel hasta que esté a nuestro gusto. Yo trituré unas galletas con un rodillo y las puse alrededor del primer pastel, a modo de arena de playa. Ahora viene lo "chungo", que yo no lo había hecho nunca, montar el pastel pequeño encima del grande. Cogí 4 palitos de los pinchos e hice 4 agujeros en medio del pastel base, bien centrados. Los corté a ras y los metí dentro de unas pajitas azules y los introduje dentro. Ahora en un disco de plástico (si tenéis de cartón mejor),  hacéis un agujero en el centro.
Añadís un poco de crema de fresa en ambas partes del disco y lo pegáis al centro del pastel base. Y con otro palillo más largo pincháis en medio del disco y lo metéis hasta el fondo (suena mal, pero es así...). Si no me he explicado tan mal, deberéis tener un pastel con cuatro agujeros con sus cuatro pinchos dentro y un disco en medio con un pincho más largo en el centro (atravesando todo el pastel). Ahora, cogemos el pastel más pequeño y con cuidado lo "empalamos", o lo que es lo mismo, lo ponemos encima del otro bien centrado. El palillo del centro no debe sobresalir del bizcocho de arriba, cuidadín, que sólo es para que no se mueva. Ya tenemos la tarta montada, ¿o no? Jeje, madre mía, si habéis llegado hasta aquí es que de verdad os interesa hacer esta receta, porque me estoy explicando de pena...Lo que más me costó fue hacer la "cuerda" que puse alrededor del bizcocho, se me rompía el fondant todo el rato, fue un desespero...

Pero el resultado valió la pena de verdad, porque no sólo quedó vistoso, sino que estaba delicioso de verdad, en serio, el toque del aceite de girasol hace que el bizcocho quede súper jugoso. Abril estaba súper feliz con su pastel y su fiesta en la playa.
¡Felicidades, princesa guapa!
Me encantaría recibir vuestras preguntas, consejos, recetas, ¡lo que sea! desde cualquier rincón del planeta, ¡os espero!

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